CONSEJOS  ÚTILES  
 

El encolado

El cuidado de la madera

 

 

 

 

 

EL ENCOLADO


   Son diversos los factores que pueden perjudicar la calidad del encolado de la madera. Por lo que es aconsejable que el producto sea encolado lo mejor que sea posible; así mismo deben tenerse en cuenta todos los aspectos relacionados con aquel.

   La operación del encolado supone un control adecuado por parte del operario para de este modo detectar cambios y aplicar las apropiadas correcciones si se detectan desperfectos.
Distribuir en forma pareja la sustancia adhesiva es un paso importante para así lograr un buen deslizamiento sobre las piezas que se van a encolar. Humedeciendo con cola las dos maderas que se van a encolar potencia la capacidad de adherencia.
Una de las maneras de cerciorarse que las piezas encoladas están debidamente adheridas es ejerciendo presión sobre las mismas, posteriormente que el encolado ha perdido movilidad. Al encolar dos piezas de madera deben tenerse en cuenta las propiedades de la madera como así también la cola a ser utilizada.

  
A la hora de realizar el proceso de encolado deben tenerse presente aquellas circunstancias que pueden surgir. Entre ellos puede mencionarse todas aquellas superficies dañadas por la mala aplicación de herramientas durante su fabricación.

   Otro elemento que reviste importancia es la temperatura de la madera al momento de realizar el encolado como así también durante la junta y la presión. Para efectuar un debido control cualitativo de la madera deberían tenerse en cuenta factores decisivos como la humedad, estimando el cálculo de esta, como así también su distribución en la pieza por encolar. Si se detectan distribuciones desiguales, lo probable es que se obtenga como resultado distorsiones durante el proceso de encolado y después de él.

 

 

 

 

 

 

EL CUIDADO DE LA MADERA


    Quite el polvo, barra y pase trapo con regularidad. Lustre sólo de tanto en tanto, por ejemplo, una o dos veces al año. No moje los objetos de madera natural que no hayan sido pulimentados con barnices anti-humedad
   Para que la madera luzca siempre como nueva, se la debe conservar en buen estado; limpiándola, lijándola y dándole brillo cada vez que se considere necesario y, con productos de buena calidad.
 

       Tres pasos importantes:
   La madera es uno de los materiales con mejores características estéticas y de durabilidad. Para mantenerla limpia y brillante hay que seguir tres pasos:

   1.- Limpiarla bien para evitar manchas y posibles rozaduras.

   2.- Pulir su superficie para eliminar las impurezas.

   3.- En último lugar, darle unas capas de barniz y cera para protegerla de las actividades de la vida diaria.

 

       Conseguir una limpieza a fondo:
   Comprobar que no haya clavos o astillas. Luego aplicar uno de los muchos productos indicados para limpiar madera que hay en el mercado y dejar que se seque por completo. No es aconsejable mojar la madera en exceso, pues los componentes químicos que contienen estos limpiadores pueden afectarla y deteriorarla.
Si se comprueba que tiene carcoma, se deberá tratar la madera con insecticidas antes de limpiarlo. Una vez que los productos químicos hayan hecho su efecto, tapar los orificios con pasta de madera.

 

       Lijar bien la superficie a tratar:
   Una vez la superficie esté bien limpia y sin restos de carcoma, se puede proseguir al pulido. Éste es un procedimiento muy sencillo. Solo se deberá lijar la madera y después pasar la aspiradora para evitar que el polvo generado se mezcle con el barniz que se aplicará a continuación.

  
Según el estado en que se encuentre la madera, se pasarán diferentes tipos de lija; una, dos o hasta tres veces consecutivas para conseguir un acabado perfecto.
   En la primera pasada, es conveniente utilizar una lija de grano grueso para eliminar todos los restos. En la segunda, una de grano medio para igualar la superficie y, para alisarla, terminando con una lija de grano fino.

 

       Pulimentar a conciencia y sin prisas:

   Para conseguir un buen acabado, deberá barnizarse (pulimentado). Aplicar el barniz a la madera siguiendo siempre la misma dirección y extendiendo bien. Cuando la primera pasada esté bien seca, volver a lijar y, a continuación, dale una segunda capa. Si el objeto de madera es relativamente viejo, se puede barnizar hasta cuatro veces.

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